Protegiendo nuestra energía


Nuestra aura es algo muy frágil, que se puede cortar o desgarrar, e incluso penetrar. Debemos proteger nuestra aura y así como protegemos nuestro cuerpo físico; ya que una aura fuerte y saludable puede ser la esencia misma de nuestra salud física y mental.


Protejamos este arco iris que nos rodea, ya que al hacerlo estamos protegiendo todo nuestro ser. El aura nos sirve como espejo y escudo personal; ya que nos refleja y nos cubre. Cuando amamos a alguien, el aura adquiere un brillo suave que irradia cariño y admiración; es un espejo de nuestra alma. Pero si alguien esta enviando odio y violen­cia, nuestra aura nos protegerá; será un escudo.


Para proteger nuestra aura, es básico que aprendamos amar nuestro cuerpo físico y mental. La protección debe formar parte de todos los momentos durante la vigilia, y debe estar grabada en nuestro subconsciente.


Este es uno de los aspectos más importantes de la conciencia del aura y debemos siempre tenerlo en cuenta y protegerla.

Un aura debidamente reforzada con el amor en noso­tros mismos y en la autoconfianza, puede llegar a irradiar energía positiva e influir directamente en todos los que nos rodean.


Amar a la persona que nos hace daño es importante, pues elimina del aura todas las influencias negativas. Aceptemos esto, y estaremos protegidos; incluso de la persona que mas daño nos puede hacer... ¡Nosotros mismos!


Nuestra aura se encuentra permanentemente en contacto con otras, y al hacerlo, una corriente es recibida a través de ella e ingresa en nuestro sistema nervioso. Allí se detiene o entrará por la base del cráneo o por la zona del coxis. Si estuvimos en contacto con alguien positivo, absorbemos esa vibración y nos nutriremos de ella generando felicidad en nosotros, si por el contrario esa influencia fue negativa, también quedará instalada en nosotros y por lo tanto correremos el riesgo de entrar en desequilibrio.


Nuestra aura, es el ropaje que Dios nos brinda con el fin de acrecentar el amor. No la destruyamos, ni la obliguemos a abrirse por descuido; por el contrario, hagamos que nos cubra herméticamente, porque nos envuelve en su Amor y en su luz.


ENTRADAS RECIENTES